lunes, 18 de noviembre de 2013

El té, mucho mejor si se lo prepara con el agua sin hervir

Hoy queremos hablaros de la temperatura que debe alcanzar el agua cuando preparamos un té y porque es aconsejable que ésta no llegue a los 100º.

En primer lugar, cuando el agua entra en estado de ebullición, empieza a perder oxígeno. Por consiguiente, ya no se puede hablar de que la composición del agua sea la misma una vez que entró en hervor. Esto no quiere decir que las propiedades del té sean diferentes, ni mucho menos, pero sí el sabor y el resultado final de la preparación en general.
 


Por todo ello, es importante aceptar las temperaturas ideales de preparación que varían para cada tipo de té. 

Así es como un té blanco o un té verde, mucho más suaves, pueden ser preparados sin ningún problema con el agua a unos 70-80° centígrados. Por su parte, un té más fuerte como puede ser un té negro o un té rojo, demandan una temperatura un poco más alta, cercana a los 85-90° centígrados. Manejándote en esos márgenes podrás tener una infusión justa, dándole un reposo de entre 2 y 5 minutos, de acuerdo a la variedad que tengas en tus manos y de lo fuerte o suave que la quieras.

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